Leer un libro es un placer que nadie debería perderse. Cada libro te lleva a un mundo paralelo en el que la imaginación juega un papel fundamental, despertando diferentes sensaciones en cada lector. El objetivo de este blog es realizar comentarios sobre los libros que voy leyendo, intentando transmitir el mensaje que me han dejado.
De a poco voy cayendo en la decepción con Paolo Giordano. Escribe bien, pero no me ha vuelto a enganchar. Claro que comparar con "La soledad de los números primos" es tal vez exigir demasiado.
De la novela poco que comentar. Para quienes hemos tenido que sufrir la evolución del cáncer en alguien de nuestro entorno cercano, diría que se torna en un sufrimiento. Poco que destacar a mi gusto, cayendo en muchos lugares comunes.
Tras quedar impresionado con La soledad de los números primos, decidí ir por más con Giordano. Me encontré con otra novela sólida, confirmando entonces la calidad del escritor. Sin embargo, en lo personal, no me gustó tanto como la anterior. Quizás mis expectativas estaban demasiado altas, pues no puedo negar que la novela es buena.
La novela está centrada en las experiencias de un grupo de personas en la guerra de Afganistán. Forman parte de un pelotón. Nos transmite las sensaciones los días previos a viajar, durante su estadía en el campamento y como continúa su vida tras esta experiencia. Está muy bien armado. Me cuesta, como persona muy lejana al ambiente militar, saber que tan parecidas a la realidad son las historias que va relatando. La novela atrapa y se lee en forma fluida. Deja lugar a la reflexión.
Me encuentro muy gratamente sorprendido con la novela. La elegí porque me atrapó el nombre, quizás por mi pasión por las matemáticas. Al autor ni lo conocía, pero me gustó como se presenta la novela:
"Existen entre los números primos algunos aún más especiales. Son aquellos que los matemáticos llaman primos gemelos, pues entre ellos se interpone siempre un número par. Así, números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43, permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca. Esta verdad matemática es la hermosa metáfora que el autor ha escogido para narrar la conmovedora historia de Alice y Mattia, dos seres cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias irreversibles de sendos episodios ocurridos en su niñez. Desde la adolescencia hasta bien entrada la edad adulta, y pese a la fuerte atracción que indudablemente los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación. La sutileza de los rasgos psicológicos de los personajes, así como la hondura y complejidad de una historia que suscita en los lectores las reacciones más variadas, resaltan la admirable madurez literaria de este joven autor a la hora de asomarse, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad."
Pues bien, esta notable novela, tiene un comienzo muy fuerte. Nos presenta a Alice y a Mattia, relatando cruda y brutal el episodio que marcaría de aquí en más la vida de cada uno. Alice y un accidente en sky, Mattia y la desaparición de su hermana gemela. Luego, vamos entrando poco a poco en la vida de cada uno de ellos, sus sufrimientos, las relaciones con sus familias, las culpas propias, los remordimientos, etc. Al menos yo, me fui involucrando con cada uno de forma que sus sufrimientos eran los míos. Sus adolescencias fueron duras, sufrieron el hoy tan mentado "bullying", cada cuál a su forma. Se conocieron y se comprendieron entre sí como nadie en el mundo lo hacía. De aquí en más, la metáfora sobre los números primos gemelos y el título elegido a la novela toman cabal dimensión. Estarán siempre próximos, pero sin dejar de ser solitarios. De los personajes, el de Mattia fue el que más me impresionó. Quizás por su atracción por las matemáticas, quizás porque me conmovió la historia con su hermana. En algún momento me hubiera gustado darle un par de sopapos para que reaccionara.
La novela está escrita de una forma tal que cada vez engancha más. Mi impresión es que es un libro redondo, tan redondo, que no dejó de sorprenderme saber que el autor tenía apenas 26 años al escribirla y que esta fue su primer novela. Eso si, no me sorprendió tanto luego saber que se dedica a la Física, pues tiene más de un toque de un amante de la ciencia en la novela. En particular, todos los que alguna vez nos dedicamos a comprender las demostraciones matemáticas y a intentar nuestras propias variantes, entendemos cabalmente la sensación de Mattia con los QED (Quod Erat Demonstrandum).
En resumen, novela altamente recomendable, de lo mejor que me he cruzado en los últimos tiempos.